En Altdorf, Baden-Wurtemberg, la empresa Wirth Tonmaschinenbau fabrica tocadiscos exclusivos a mano. Karl Wirth es un perfeccionista y un apasionado. Sus motores de masa están hechos de aluminio macizo. Las máquinas CNC garantizan una precisión micrométrica. 25 piezas individuales, pulidas a alto brillo, son ensambladas por él y su equipo en un dispositivo de alta gama. No solo es una obra maestra visual, sino sobre todo sonora. La artesanía muestra la compleja fabricación de las piezas individuales, los secretos detrás de la suavidad de funcionamiento y el sonido cálido del tocadiscos: el cojinete fundido, por ejemplo, que permite que el plato de diez kilos gire suavemente, o la instalación de las bolas de precisión para el movimiento fluido del brazo del tocadiscos. Karl Wirth tiene más de 20 años de experiencia en la construcción de tocadiscos y aún prefiere confiar en conocimientos medibles. Las piezas terminadas son verificadas mediante computadora. Sin embargo, la prueba definitiva sigue siendo el oído humano, ya que la fascinación por el sonido analógico no se ha perdido para Karl Wirth a lo largo de los años.
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